VERDE: Es el color de la esperanza.
Con el corazón en alto. Con el alma en vilo. Con los ojos cerrados. La boca silenciada. Las manos atadas. Suspiro indeciso se escapa de sus labios. Silencio. Oscuridad. Ruido. Claridad. Un rayo de sol entre tanta noche. Lágrimas. Caricias. Pasión desmedida. Compañía grata entre tanta melancolía. De pronto, silencio. Fe que grita desde lo más hondo. Las piernas estiradas. Los labios sonriendo. Con las lágrimas riendo. Con el alma en vilo. Con el corazón en alto.
martes, 19 de octubre de 2010
lunes, 18 de octubre de 2010
Ley I de la Dinámica. Inercia.
Todo cuerpo persevera en su estado de reposo o movimiento a no ser que sea obligado a cambiar su estado por fuerzas impresas sobre él.
Calor. Frío. Los contrastes bailaban por su espalda envenenándole dulcemente el alma. Dolor. Alivio. Un tumulto de sentimientos se entremezclaban en su cuerpo. Levantose de pronto y miró a su alrededor. Hallábase en el centro de una iluminada oscuridad. Era libre de corazón. Estaba presa de cuerpo. Notábase adormecida, más viva que nunca. Sentíase llena de energía, más muerta que ninguna. No sentía nada. Notaba todo. Abruptamente, una fuerza invisible golpeó tangiblemente contra su pecho. Cambia el ritmo de sus pensamientos. De repente, se seguía moviendo. De repente, antes, estaba parada. Estaba perdida. Sabía dónde estaba. De fondo, una casa encendida. Delante, cien años a solas. Y en el medio, en mitad de su camino; ni rosas, ni espinos; ni garzas, ni gavilanes; ni lápidas ni altares. Sólo estaba él.
Calor. Frío. Los contrastes bailaban por su espalda envenenándole dulcemente el alma. Dolor. Alivio. Un tumulto de sentimientos se entremezclaban en su cuerpo. Levantose de pronto y miró a su alrededor. Hallábase en el centro de una iluminada oscuridad. Era libre de corazón. Estaba presa de cuerpo. Notábase adormecida, más viva que nunca. Sentíase llena de energía, más muerta que ninguna. No sentía nada. Notaba todo. Abruptamente, una fuerza invisible golpeó tangiblemente contra su pecho. Cambia el ritmo de sus pensamientos. De repente, se seguía moviendo. De repente, antes, estaba parada. Estaba perdida. Sabía dónde estaba. De fondo, una casa encendida. Delante, cien años a solas. Y en el medio, en mitad de su camino; ni rosas, ni espinos; ni garzas, ni gavilanes; ni lápidas ni altares. Sólo estaba él.
viernes, 15 de octubre de 2010
Hace un año...
Pequeñas lágrimas suicidas se arrojan al vacio estampándose contra la carretera; empapando a la gente, tiñiendo de tristeza sus ropas alegres...
Tú sin protección alguna sigues caminando bajo la incesable lluvia. Te sientes bien. Te sientes triste. Piensas que hace un año esas calles no estaban tan vacías; que hace un año, se respiraba diferente.
Ahora, cruzas la calle aletargada, sin saber dónde ir, dónde estar... Pensando en que él os dejó atrás.

No te olvidamos.
In memorian, Manuel García Illana. 15.10.09.
Tú sin protección alguna sigues caminando bajo la incesable lluvia. Te sientes bien. Te sientes triste. Piensas que hace un año esas calles no estaban tan vacías; que hace un año, se respiraba diferente.
Ahora, cruzas la calle aletargada, sin saber dónde ir, dónde estar... Pensando en que él os dejó atrás.

No te olvidamos.
In memorian, Manuel García Illana. 15.10.09.
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